Violencia, la mancha del futbol

Comparto un artículo que quiere ser provocador. Se puede hablar de racismo en el fútbol o sólo de violencia? ¿Existe el racismo en el mundo del fútbol? ¡Vamos!

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Justo en el momento de acabar la primera parte el delegado del equipo local XXX sr. E.X.X. se ha dirigido hacia el banquillo local y ha comenzado a golpear con fuerza y ​​los puños de ambas manos al jugador visitante XXX (dorsal Nº x) a la altura de la cabeza y el pecho en numerosas y repetidas ocasiones, siendo reducido y apartado por los jugadores visitantes en la medida de lo posible debido a la violencia de los golpes y el estado de ira del delegado local. Ante esta situación decido suspender el partido. En ese momento el sr. EXX se ha dirigido hacia mí y me ha dicho “Lo siento mucho, yo me hago cargo de todo“. Esto es lo que recoge el anexo del acta de un partido de fútbol sala correspondiente a la categoría territorial de la Federación Catalana de Fútbol (FCF) disputado en noviembre de 2010 en un pabellón de Barcelona. Contrariamente a lo que ha ocurrido en otros casos similares éste no ha salido a la prensa. El agredido no era inmigrante, sino de Gracia. Y es que, a diferencia de lo que a veces se quiere hacer creer, la violencia en el fútbol no entiende de razas, ni de sexos, ni de ideologías, sólo entiende de sí misma, de violencia.

Situación Actual

El fútbol es el deporte más arraigado en nuestro país. No en vano la FCF tiene unos 97.000 federados de entre 5 y 70 años y cada fin de semana se juegan más de 2500 partidos organizados por ella. De éstos, la gran mayoría se desarrollan sin problemas y sólo quedan inacabados 4 o 5 cada jornada. Unas cifras completamente diferente a las de hace diez años. Según fuentes federativas entonces de cada 1.500 partidos jugados sólo acababan 40 o 50. ¿Qué ha cambiado en estos diez años? ¿Ya no hay violencia?

Hoy en día ya casi sólo hay violencia verbal, mala educación. Las actas que me llegan con expulsados ​​por agresiones son para decir “hijo de puta” y “subnormal” Quien dice esto es Manuel Owono. Ha sido árbitro durante 20 años y hasta el pasado agosto era el presidente de la Comisión Antiviolencia del comité técnico de árbitros de la FCF. Desde su despacho de la calle Bruc de Barcelona velaba para que la figura del colegiado fuese respetada en los campos de fútbol catalanes. Añade que “los problemas se dan en las categorías de fútbol base, ya que los padres no son conscientes del rol que deben jugar y pierden los papeles con facilidad“. Este hecho preocupa tanto a los clubes que incluso alguno ha pedido a la FCF que le cierren el campo como última medida para intentar controlar una situación que se les escapa de las manos.

Esta misma postura apoya el entrenador de fútbol sala Ramón Vergés. Poseedor del título de entrenador de nivel A y con un largo bagaje de equipos en la espalda, desde seniors hasta los pequeños benjamines, el tiempo le ha hecho ver que “ahora casi nunca se llega a las manos y, cuando pasa, es muy puntual, no hay batallas campales “. Con todo, lo tiene claro: “el problema es de educación“. En todos estos años ha vivido de todos los colores y sabe que no siempre hay que hacer nada para recibir. “A veces cuando no te lo esperas te cae un empujón o un puñetazo“. Su trabajo actual de coordinador de equipos escolares sirve para reafirmar la opinión de Owono: “Hay padres que ven en su hijo a un pequeño Messi y no aceptan que nada se ponga en este camino hacia el éxito. Esto hace que pierdan los papeles día si y día también. Más de una vez he tenido que pedir a un padre que o se calla o le hecho fuera de la escuela. No debemos olvidar que hablamos de niños de 7 a 12 años “.

Los datos, sin embargo, no parecen darles la razón. Según el psicólogo del deporte y vicepresidente de la sección de psicología del deporte del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, Pere Alastrué, la agresividad sigue siendo tanto física como verbal. “Lo que pasa es que la verbal es más fácil de hacer y se tolera un poco más, mientras que la física se corta rápidamente“. Lo que sí cree que ha cambiado en los últimos años es el papel de los árbitros: “actualmente saben distinguir cuando se encuentran ante una situación relacionada con el partido en sí y cuando es un rifirrafe que se extralimita de la tensión típica del juego y sale de lugar. El saber cortar las cosas a tiempo ayuda y mucho “.

Hay racismo?

Al cabo de cinco minutos, y ya con un ambiente calmado, el delegado se ha vuelto a introducir en la pista dirigiéndose al dorsal n º X con aparente normalidad y ha empezado a golpearlo con los dos puños en la cabeza. Golpes muy violentos y rápidos. El jugador ha quedado aturdido y desorientado. Le ha seguido dando puñetazos hasta que cayó inconsciente y sin movimiento en el suelo. Cuando se disponía a golpearlo de nuevo una persona del público ha saltado al terreno de juego y los ha separado “.

En enero de 2009, la violencia en el fútbol entró de golpe en la escena pública. En un partido de Liga de Tercera Regional los miembros del equipo Bada-Bing agredieron a los del Rosario Central, integrado por inmigrantes argentinos. Resultado? 1 a 3 en el marcador y diez miembros del Rosario en el hospital. Enseguida salieron las voces que hablaban de una supuesta violencia de carácter racista en el fútbol catalán. Entre ellas estaba la de SOS Racismo. Su portavoz, Jose Peñín, cree que no hay duda: se trató de una agresión racista. “Los Bada Bing iban a lo que iban, por la estética que llevaban y por el hecho de que pertenecían a los Boixos Nois“. Conjuntamente con la Federación de Entidades Latinoamericanas de Cataluña (Fedelatina) hicieron un manifiesto donde reclamaban un endurecimiento de las leyes en contra del racismo y una actitud ejemplar por parte de la Comisión Antiviolencia de la FCF con los equipos agresores.

Desde la FCF la situación se vio de manera muy diferente. El ex presidente de la comisión antiviolencia, Manuel Owono, y en respuesta a la petición de SOS Racismo, atribuye la expectación creada a los medios, “que les gusta vender“. De hecho afirma que “en ese partido se juntó el hambre con las ganas de comer” ya que “Bada-Bing había jugado con otros equipos y cuatro de estos se habían retirado del campo para evitar una pelea“. Por todo ello el caso de Rosario piensa que “no era por racismo. Pusieron huevos y así fue “. En este sentido él lo tiene muy claro: “La violencia en Catalunya no tiene carácter racista. Si un árbitro me dice: “me han dicho sudaca” le digo que deje de pitar. Quien insulta quiere desestabilizar. Y esto también pasa con los jugadores. Es lo mismo que que te digan calvo o gordo“. Una declaración de este tipo sorprendería si no tuviéramos en cuenta un detalle: Owono es negro.

Jose Peñín no ve la agresión verbal desligada completamente del racismo: “cuando insultan a alguien de color dicen negro aunque también sea gordo o calvo. Siempre hacemos referencia a lo que rechazamos“. De hecho, considera que en el campo de fútbol “sale la parte interior de la persona. Es un reflejo de la sociedad. Si hay gritos racistas es que hay racismo en la sociedad “, concluye. Sin embargo, este último año SOS Racismo no ha recibido ninguna denuncia por agresiones o ataques racistas.

El Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña da la razón a la FCF. Por Pere Alastrué “en ningún caso podemos decir que existe una relación entre la violencia y el racismo“, sino que lo que se busca cuando se insulta con un componente racista “es desestabilizar, atacar el punto débil“. La razón por la que se recurre a la característica de negro y no de calvo, por ejemplo, la justifica aduciendo a que “se coge el recurso más fácil y evidente“. Lo que pasa es que culturalmente “ridiculizar la etnia en principio tiene connotaciones negativas, pero tenemos que ver que lo único que se hace es describir la persona con lo que llama la atención, igual que haría un dibujante para hacer una caricatura” .

Soluciones

Cuando me he acercado al jugador he visto el estado en los que tenía la cabeza y la cara, completamente deformados por los golpes, por lo que solicito asistencia médica y la presencia de la fuerza pública. Una vez en el vestuario el delegado local me ha pagado, ha recogido las fichas del equipo local y se ha ido con mucha prisa. Tras tomarle declaración, el jugador n º X ha sido trasladado con una UVI móvil a un hospital “.

Si hay un punto donde todo el mundo coincide, este es el del camino a seguir. Desde SOS Racismo ven muy claro que “los campos de fútbol deberían ser lugares de pedagogía y ciertos comentarios no deberían estar permitidos“. Lo mismo piensa Manuel Owono, que pasa la responsabilidad al resto de espectadores: “la violencia en la grada tiene que acabar haciendo que los que rodean al agresor sancionen al que hace la gracia. Así aprenderán “. Aún así defiende que “la mejor fuerza pública es la directiva“, pues “si esta tiene buena actitud la gente se lo pensará antes de hacer nada“. Dice que el ejemplo de la actitud del ex presidente del FC Barcelona Joan Laporta con los Boixos Nois es una buena guía. Justamente el Ayuntamiento de Barcelona, ​​conjuntamente con el Consejo del Deporte Escolar (CEEB) de la ciudad, puso en marcha hace dos años la campaña Cuenta Hasta Tres. Esta pretende “que haya menos agresividad en el deporte” y por ello pide “que todos aprendamos a controlar los impulsos y a respetar al máximo los compañeros“. Hace partícipes a la familia y los entrenadores a “ayudar a crear un buen ambiente de amistad y respeto, y tanto ellos como nosotros tenemos que respetar las opiniones de los árbitros ya que ellos sólo hacen su trabajo“. Ramon Vergés ve que se va por buen camino. “Desde la base es de donde se educa y se hacen las personas, y esto es cosa de todos“. A pesar de las buenas intenciones de todos los estamentos, el psicólogo Pedro Alastrué va más allá y pide una implicación directa de la sociedad. “Actualmente se busca difundir la idea, el concepto de la violencia, pero con estas acciones no se cambia, no se llega a las personas“. Cree que por mucha pedagogía de base que se haga es necesario ir más arriba, a los padres, al público. Así, pide “una campaña masiva, coordinada entre instituciones y apoyada a nivel legal, leyes de verdad con un fuerte papel de antiviolencia“. A su entender “a todo el mundo le preocupa el tema pero nadie hace nada“.

“El Comité de Competición de la Federación Catalana de Fútbol ha adoptado el siguiente acuerdo:” Suspender el auxiliar del club XXX Sr. E.X.X. por 3 años (art. 387.5). “Los hechos redactados son suficientemente graves para aplicar esta sanción, existiendo informe médico que no deja duda de la violencia utilizada. Así, una vez leído el recurso del Sr. EXX, este reconoce la agresión al jugador y dice que quiere que se aplique una sanción justa con lo que ha sucedido. Como se ha dicho antes, los hechos son especialmente graves y la sanción aplicada la consideramos justa y ajustada al Derecho. Por todo ello desestimamos el recurso y confirmamos íntegramente la sanción. “