Jóvenes y medios de comunicación, una relación difícil

Comparto un artículo que hice con la ayuda de Gerard Solís para la revista Toc de Gracia, de las entidades Juveniles de Gràcia.


Cuando abrimos y hojeamos un periódico, escuchamos la radio o miramos la televisión y nos encontramos con la palabra jóvenes difícilmente veremos que vaya acompañada de algo positivo. Todo lo contrario. Joven se asocia a cosas negativas, a no hacer nada, al conformismo y al no moverse. Y no es así. ¿Por qué pasa? La explicación es fácil: este fenómeno, que toma más fuerza año a año, no hace más que abrazar un concepto: generalizar. Generalizar es el método que tiene y adopta el sistema para crear ante la gente, ante la sociedad, un pensamiento único. Generalizando es como se estigmatizan colectivos y se hace creer a la gente lo que se quiere. Generalizando se mantiene una separación entre el poder y el resto. Pero no es el camino. Todos no somos iguales. ¿Qué hay detrás de este trato?

¿Una única juventud?

En primer lugar nos podríamos poner a cuestionar el concepto de joven. ¿Qué significa ser joven? Es un colectivo tan homogéneo? No lo parece. Al menos consultando algo de bibliografía. La doctora en periodismo de la UPF e investigadora especializada en juventud Mònica Figueras afirma que la realidad joven es tan plural que de la misma manera que no se habla de “adultez”, no se debería hablar genéricamente de “juventud”, no sólo porque hay personas jóvenes muy diversas, sino porque una misma persona joven pasa por varias fases a lo largo de la etapa. Interesante reflexión. Pero el Catedrático de Sociología por la Universidad de Deusto Javier Elzo va más allá y dice que puede haber más diferencias entre dos personas jóvenes que entre una joven y una adulta. Entonces la pregunta es: ¿por qué los medios se empeñan en aglutinar, en homogeneizar?

Uno de los motivos que podemos encontrar es una obsesión enfermiza de buscar siempre y sin ningún tipo de excepción un “quién”. Hablar de inmigrantes, de okupas, de antisitema, y ​​muchos otros colectivos es normal para los medios y pasa muchas veces por delante del qué. Con los jóvenes pasa exactamente lo mismo. Es hablar del continente sin tener en cuenta el contenido, para bien y para mal. Sin punto medio. Un “quién” que muchas veces no aporta información relevante, nada bueno, y que, en cambio, puede conllevar el peligro de la estereotipación, sobre todo si la información tiene connotaciones negativas. Pero en el fondo es lo que se busca. Otra vez el generalizar.

 

Los datos

Hay estudios que demuestran este hecho. Un ejemplo es uno de la Universidad Complutense de Madrid del año 2006 donde se analizaban 2747 noticias aparecidas en prensa y radio que hablaban de jóvenes. Los resultados son preocupantes. Un 32% de las noticias hablaban de los hábitos de vida saludable (botellón, salud, drogas y tráfico) y un 18% de violencia, inmigración, relaciones familiares, lo que supone que un 50% de las noticias que trataban el tema eran negativas. Todo esto contrasta con el 20% de las noticias que trataban los jóvenes relacionándolo con ocio, cultura y tiempo libre (y que eran mayoritariamente positivas), o con el 8% de las noticias que giraban en torno a la educación formal. El sistema, vaya. Fuera de todo esto quedábamos los que nos movemos, el asociacionismo, el voluntariado y el querer cambiar las cosas. Arrinconados y sin espacio en los medios oficiales. Curioso, cuando menos.

Otro estudio más cercano y reciente, hecho en 2010 por Marcel Mauri y Mónica Figueras, recalca que el 78% de las noticias sobre jóvenes no tienen en cuenta las propias fuentes juveniles. Hay que recordar que uno de los principios del periodismo es tener en cuenta las fuentes del tema del que se habla. Además añade que la prensa privada se posiciona mucho más que la pública, ya que entre el 28% y el 35% de las piezas que publica sobre jóvenes denota un posicionamiento del narrador. El estudio afirma que de las 20.121 piezas analizadas no hay ninguna noticia que mezcle jóvenes y violencia donde el periodista haga valoraciones positivas hacia los / las jóvenes protagonistas. Es relevante que violencia, con un 18%, sea el concepto con el que más se relaciona a los jóvenes.

Y eso,¿ por qué?

Medios atacanAnalizando la realidad que nos rodea, y corroboramos esto con los estudios presentados, podemos afirmar que el poder utiliza los medios para resaltar su visión, su manera de ver el mundo y remarcar la intervención de diversos ámbitos gubernamentales para solventar lo que ellos creen que es un problema y hay que cambiar. No es más que consolidar un modelo estable de mundo adulto, de sociedad capitalista y controladora que quiere adoctrinar y enseñar a un mundo juvenil irresponsable e inestable.

Así, y refiriéndonos a los datos anteriores, no debe extrañar el gran número de noticias que hablan de ocio, de consumo, y que promocionan estas actitudes como camino a seguir. Del mismo modo han existido hasta hace poco (y gracias a la crisis de sistema en la que estamos inmersos han mermado) campañas que se defendía el joven ideal como aquel que pedía una hipoteca y compraba un piso para así hacer frente al papel que le tocaba de ser responsable. Por no hablar del emprendedor que hace una empresa. Los jóvenes debemos gastar. Debemos consumir. Debemos entrar en la rueda. ¿Pensar? De cobardes.

En contra, se suele dar poco espacio a los fenómenos asociativos y los movimientos de base, y además socialmente se les ha estigmatizado con valores negativos (como la violencia) pero se habla poco o nada de la relación que pueden tener en términos positivos con el compromiso social. Es sorprendente ver cómo de cara al mundo al tratar esto se eligen temas inculpatorios o anecdóticos, donde los miembros del colectivo juvenil aparecen como los responsables absolutos de todo lo malo que pasa. Y los tertulianos se llenan la boca de falta de madurez, de falta de iniciativa … ¿Se han movido de verdad? ¿Saben de lo que hablan? O simplemente obedecen?

Ejemplos de ello hay muchos. Podemos hablar de las recientes huelgas de estudiantes, donde incidentes aislados tapan toda la protesta, a las detenciones, más de 113, a raíz de la huelga general del 29m, donde los medios centraron toda su atención en webs que buscaban incriminar a la juventud , estuviera o no demostrada su participación, o incluso, podemos repasar las noticias ya típicas del ruido en las plazas, disfrazado la realidad y haciendo creer al mundo que los jóvenes no hacen nada bueno.

 

Empoderar-nos de la comunicación

La situación, visto el panorama, es complicada. Los medios tienen tres objetivos: formar, informar y entretener, y sobre estos tres pilar construyen un imaginario colectivo sobre el que la sociedad se aguanta y viste lo que el poder quiere que sea. Hoy en día, y gracias a las presiones, el contexto económico y político y el sistema capitalista que nos rodea alcanzar los tres puntos es imposible. Hay profesionales, como el colectivo Media.cat, que lo demuestran cada semana con sus artículos. Pero la realidad es que los jóvenes deberíamos poder tomar responsabilidad y protagonismo en estos medios. Deberíamos cambiar las dinámicas que hemos visto y vivido hasta ahora y los medios y sus profesionales deberían ser consecuentes con sus códigos deontológicos y explicar las cosas desde un punto de vista neutral, objetivo y de responsabilidad.

Dotarnos de canales de comunicación propios, comunitarios y donde la juventud seamos los protagonistas es necesario para cambiar lo que hoy en día se ha consolidado coma periodismo de masas. Este periodismo de masas impone una única visión de la noticia sin buscar el fondo de la cuestión, tan solo la inmediatez. La autoorganización y herramientas como las redes sociales son un punto de partida básico para llevar a cabo proyectos comunicativos propios. Ejemplos de este empoderamiento de la comunicación los encontramos en:

  • melderomer.tv, colectivo audiovisual que se ha consolidado en la ciudad de Valencia como referente de los movimientos sociales. Se ha dedicado a la producción audiovisual y cobertura de noticias de los movimientos sociales del País Valenciano. Tal y como ellos mismos se definen, Melderomer apuesta por un cambio político y social en el País Valenciano, pero éste no debe venir de un simple cambio de gobierno, sino que debe ser el resultado de años y años de trabajo de aquellas organizaciones y personas que trabajan para hacer un país mejor. Melderomer sólo pretende sumarse a todo el entramado asociativo aportando su grano de arena con sus medios, recursos y conocimientos.
  • En Mallorca, la Asociación de Jóvenes Periodistas ha sido capaz de consolidar un periódico digital de actualidad llamado “Això és Mallorca“, diario donde establece la comunicación contando con la participación de sus lectores.
  • Topatu.info, un proyecto juvenil comunicativo que ha sido capaz de incidir en la juventud vasco y fijarse como referente.

Como vemos es necesario establecer puntos de encuentro entre los jóvenes tejiendo puentes comunicativos para compartir noticias, aprendizajes, luchas, y que nos permita tener una ventana para contarnos frente al monopolio de la comunicación paternalista y del pensamiento único. Es hora de ponernos en movimiento y ser nosotros los que explicamos nuestra realidad.