Hablar por hablar

Coger una revista, un periódico, escuchar la radio o mirar la tele son ejercicios que no siempre hay que conformarse en convertirlos en simple rutina. A veces, y muchas más de las que pensamos, es interesante hacer un ejercicio de reflexión y perder ni que sean cinco minutos para contrastar lo que nos llega. Y si el tema que nos ocupa es de política internacional el ejercicio no es recomendable sino obligatorio. Estamos en un mundo separado por el bien y el mal, los buenos y los malos y toda noticia relacionada con Cuba, Irán, Venezuela y similares sale de unas fuentes que la aderezan a su manera, explicando las cosas desde su punto de vista.

Un ejemplo de esta manipulación se dio el pasado miércoles 19 de enero. La noticia en cuestión, que corrió por todos los medios, decía: “Google se cuela en Irán” en Público o “Los programas de Google entran en Irán” en El País, por poner dos ejemplos, aunque hay algún otro (ABC, El Mundo) que también lo hace. Resumiendo, explicaban que el navegador Chrome, Google Earth y Picasa estarían disponibles para los habitantes de la antigua Persia. Si entrábamos a la noticia se podía leer, en Público, que “YouTube, su servicio de visualización y alojamiento de vídeos, está bloqueado en Irán desde junio de 2009,(…) El correo electrónico Gmail corrió la misma suerte en febrero de 2010 “. En el País se confirmaba la información: “No sucede lo mismo con YouTube, cuyos vídeos están censurados o GMail, el correo electrónico“. Además, miré el autor para ver que no se tratara de una noticia de agencia, pero no. La primera la firmaba Blanca Salvatierra y la segunda Rosa Jiménez, por lo que se confirmaba que, aparentemente, era una información contrastada por ambos medios y no una nota de agencia cocinada.

La cosa no tendría mayor importancia si no me hubiera llamado la atención el tema de Gmail. La verdad es que por trabajo hablo casi cada día con un chico de Irán y curiosamente lo hago por Gtalk, el servicio de chat de Google, y mediante una cuenta de Gmail. Por lo tanto, eso de que Gmail está prohibido en Irán me tambaleaba un poco. Pero valía la pena preguntarle: quizás el chico en cuestión es un hacker y accede de manera ilegal. Y así lo hice. La respuesta? Aquí la tenéis (permitidme mantener el anonimato de la persona):
Por lo que queda claro que la información publicada parece no ser verídica y que él trabaja fácilmente y sin ningún problema con Gmail. La única limitación se da con el Google Code. Para los no entendidos Google Code es un sitio de Google para desarrolladores interesados en el desarrollo Google-related/open-source. El sitio contiene códigos de fuente abierta, una lista de sus servicios de apoyo público y APIs. En resumen, que es para desarrollar programas y no tiene nada que ver con Gmail ni similares.

Conclusiones? Nos mienten. Hay intereses comerciales, económicos, políticos o simplemente de equilibrios. Y la prensa es culpable. Se alimenta únicamente de fuentes occidentales y muchas veces olvida contrastar lo que recibe. Y pasan estas cosas. Y nosotros, ir tragando. Menudo lío! … Eso sí, nos llenamos la boca de transparencia, democracia y libertad … En fin …